El INTN también desea impulsar el uso de fuentes renovables de energía, fundamentalmente la solar y la eólica, anunció asimismo el titular del ente de tecnología y normalización, Ing. Oscar Salazar Yaryes.
“Dos temas me preocupan, el primero de ellos la población dispersa del Paraguay. Hay gente que no tiene acceso ni a la educación, ni a los servicios, y hasta me atrevo a pensar que ni siquiera están censados, pero son paraguayos, y desde el Instituto podemos llevarles un poco de tecnología de dos formas: la energía solar en sí, comparativamente con otras energías que tenemos en abundancia, es más cara para el uso cotidiano, pero en población dispersa, donde por dos, tres o diez familias no se podría llevar toda una línea eléctrica, se vuelve un recurso capaz de ser considerado”, expresó.
Añadió que si a través de esos recursos puede llegar, no solamente la iluminación básica, sino también a alguna fuente de información (radio y televisión), se podría estar integrando a la sociedad a una población que hoy está excluida.
“Una segunda intención: hemos tomado contacto con la Universidad Ben Gurión de Israel, donde en un desierto están criando peces, produciendo algas con la utilización de la energía solar que alimentan a estos peces, de modo que esta energía la podríamos utilizar como parte de una cadena productiva, no como un fin último”, expresó.
Explicó que en Yaguarón, por ejemplo, se puede establecer la cría de tilapia o otras especies de peces, donde muchos propietarios de pequeñas parcelas, que estaban explotando arcillas para cerámicas, ladrillos, hoy ya no sirven y se han quedado sin ese negocio.
“Dos temas me preocupan, el primero de ellos la población dispersa del Paraguay. Hay gente que no tiene acceso ni a la educación, ni a los servicios, y hasta me atrevo a pensar que ni siquiera están censados, pero son paraguayos, y desde el Instituto podemos llevarles un poco de tecnología de dos formas: la energía solar en sí, comparativamente con otras energías que tenemos en abundancia, es más cara para el uso cotidiano, pero en población dispersa, donde por dos, tres o diez familias no se podría llevar toda una línea eléctrica, se vuelve un recurso capaz de ser considerado”, expresó.
Añadió que si a través de esos recursos puede llegar, no solamente la iluminación básica, sino también a alguna fuente de información (radio y televisión), se podría estar integrando a la sociedad a una población que hoy está excluida.
“Una segunda intención: hemos tomado contacto con la Universidad Ben Gurión de Israel, donde en un desierto están criando peces, produciendo algas con la utilización de la energía solar que alimentan a estos peces, de modo que esta energía la podríamos utilizar como parte de una cadena productiva, no como un fin último”, expresó.
Explicó que en Yaguarón, por ejemplo, se puede establecer la cría de tilapia o otras especies de peces, donde muchos propietarios de pequeñas parcelas, que estaban explotando arcillas para cerámicas, ladrillos, hoy ya no sirven y se han quedado sin ese negocio.

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